Pedro Luis Barcia: “Padecemos sisifismo: subimos la ladera con una piedra que se nos cae y volvemos a empeñarnos sin reflexionar por qué se nos cayó”
Entrevista a Pedro Luis Barcia,
doctor en Letras y exdirector de la Diplomatura en Cultura Argentina
El erudito, que recibirá este lunes la distinción de Personalidad Emérita de la Cultura, en el Palacio Libertad, analiza a los argentinos, sus comportamientos, obsesiones y, por supuesto, el lenguaje.
Laura Ventura, en La Nación – El primer día de clase, antes de invitar a sus alumnos a sumergirse en los cuentos de Borges y la metamorfosis de Gregor Samsa, Pedro Luis Barcia (Gualeguaychú, 1939) miraba con picardía a su auditorio. “El pez no sabe lo que es el agua”, evocaba el proverbio hitita y exigía que explicaran la afirmación de manera articulada. Trabajaba para extraer una respuesta que no fuera un látigo verbal. No buscaba el resultado de una ciencia exacta. Era este el comienzo de un ejercicio retórico y dialéctico que conducía a una reflexión sobre la (propia) cultura. “El gradual empobrecimiento léxico que padecen nuestros muchachos, por falta de ejercicio de enriquecimiento de la lengua oral, los hace cautivos. Hablar nos hace hombres, pero dialogar nos hace personas, y una democracia necesita personas dialogantes que puedan expresar con precisión sus exigencias, sus necesidades y sus aprobaciones. La democracia está en crisis por falta de palabra dialogada”, asegura.
Barcia ha formado a generaciones, les ha hecho amar la literatura, en particular la argentina; ha escrito más de ciento veinte libros, entre ellos el resultado del rescate de textos perdidos de grandes autores; y ha presidido dos academias nacionales en cuya gestión —rara avis entre sus colegas—, logró ordenar sus cuentas y generar ingresos a partir de las publicaciones. El próximo lunes 26 recibirá la máxima distinción argentina otorgada a una figura destacada del campo intelectual, la de Personalidad Emérita de la Cultura, en el Palacio Libertad.
Cada mañana, incluso los fines de semana, Barcia se levanta a las siete y comienza, mate mediante, a trabajar. Doctor en letras, lingüista, investigador y docente universitario, su currículum es tan extenso que está publicado en forma de libro, Mis trabajos y mis días, un catálogo de 140 páginas que permite a los investigadores acceder a las coordenadas de este acervo de libros, capítulos de libros, prólogos, artículos académicos y periodísticos, congresos, simposios, conferencias, etc. que llevan su firma. En agosto, fue condecorado con la Orden Ecuestre Militar “Caballero Granadero de los Andes”, en reconocimiento a su trayectoria y a su obra filológica, en la que estudió al Libertador General José de San Martín. Barcia es además Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Los premios y distinciones lo abrazan en estos tiempos complejos, donde es abrazado también por el amor y cuidado de sus cuatro hijos: “Es un momento difícil, pues hace poco perdí a mi esposa, que me acompañó y respaldó por sesenta y más años. Por eso le he dedicado el verso de Banchs: «Ella está como el cielo, detrás de todos mis paisajes”. Este premio es una gratificación que comparto con ella»”. Y este mes falleció su hermana, la única viva de las siete que tuvo.
Además de El resurgir de la Argentina, en el que convocó a expertos en diversas áreas del saber nacional para publicar propuestas y alternativas a la perenne crisis argentina, otro ensayo fundamental de Barcia es La identidad de los argentinos (2023), voluminoso libro que se propone explorar una incógnita: quiénes son sus compatriotas. Lejos de ofrecer una mirada edulcorada sobre el asunto, es crítico, sincero, lúdico y erudito. Con una cita de Baltasar Gracián comienza este estudio: “El primer saber es saberse”…

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