“Los 90 años de Luis Landriscina, radiografía de un artista imprescindible, el excelso narrador del ser nacional”, por PABLO MASCAREÑO


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Campechano y sin estridencias, como los personajes que poblaron sus cuentos, logró con su arte dar cuenta de la identidad argentina y convertirse en un agudo analista, filósofo de lo cotidiano.

La Nación “La Argentina se puede dibujar, la patria no, se siente o no se siente”, suele repetir, fiel a sus principios, el hombre que este 19 de diciembre está cumpliendo 90 años de vida. Desde hace mucho se le dice “Don Luis”, a modo de reverencia a la sabiduría del patriarca.

“Yo soy del Chaco argentino, nacido en esta región; soy tan hijo de esta tierra que me siento emparentado al quebracho colorado y al capullo de algodón”. En el inicio de su poema “Casi gringo”, Luis Landriscina sentó las bases de su orgullosa pertenencia, aunque lo cierto es que su arte delineó siempre los trazos exactos de todo un país.

De norte a sur y de este a oeste, la territorialidad de su decir no sabe de regiones, pero sí de regionalismos, esos que enalteció y logró llevar al público de las urbes más populosas. La rastra en el asfalto. Documentar desde el humor.

En cuanto su arte excelso de la narración oral -zarandeado entre la tradición, el costumbrismo y el humor- le dio trascendencia pública, se le confirió calidad de “maestro”.

Don Luis Landriscina hizo docencia en lo suyo y eso no solo abarca su exquisito arte de contar, sino también su sensible manera de pensar lo telúrico, las raíces que hacen a la constitución de país.

Un filósofo de lo cotidiano, un analista del ser nacional profundo, lúcido, que siempre supo mirar con lupa la minuciosidad de la matriz de los argentinos y que logró alternar con naturalidad aquellas postales domésticas con sentidas reflexiones en torno a la trascendencia humana.

Nadie queda afuera de sus narraciones. Al escucharlo se puede llorar de risa y, en cuestión de segundos, transformar el ánimo en una profunda emoción. Al relato sobre una Nochebuena en un patio terroso le puede continuar una reflexión profunda sobre la fe. Su creencia en Dios siempre lo acompañó…

 

Luis Landriscina, un hombre que “dice” sus cuentos con palabras, silencios y miradas.

Crédito: Diego Spivacow – AFV.

 

PABLO MASCAREÑO,

periodista de cultura, teatro y espectáculos y profesor de la Diplomatura en Cultura Argentina

 

 

 


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