“Ernesto Sabato: un espíritu crítico, entre las convicciones y las angustias”, por MARÍA SÁENZ QUESADA
En todos los ámbitos -primero científicos, luego literarios, artísticos y políticos-, Ernesto Sabato se erigió en una figura central del pensamiento argentino.
Clarín – Ernesto Sabato (Rojas, 1911-Santos Lugares, 2011) , figura central de la cultura argentina e intelectual reconocido y estudiado en el mundo, falleció ya iniciado el siglo XXI, poco antes de cumplir cien años. Su campo de acción estuvo en el siglo XX que vivió intensamente, siempre con espíritu crítico y preservando su independencia. Como científico y profesor universitario en sus primeros años, escritor, artista y hombre público después, buscó y logró ser leído y escuchado, y mantenerse en el centro de los debates de su tiempo. Pagó costos, pero el saldo resultó positivo.
Sobre los principios en que basó su vida pública, vale este párrafo de sus Memorias: “El escritor debe ser un testigo insobornable de su tiempo, con coraje para decir la verdad, y levantarse contra todo oficialismo que, enceguecido por sus intereses, pierde de vista la sacralidad de la vida humana”.
Era un intelectual al estilo de los grandes del siglo XX, capaz de despertar adhesiones y rechazos. En su patria ocupó un espacio compartido con muy pocos, Borges, desde luego, y en menor medida Marechal, quienes además de publicar, eran considerados casi como oráculos.
El novelista de Sobre héroes y tumbas, sin duda su mejor obra literaria, se inició en la Universidad como científico, de tal calidad, que Bernardo Houssay lo becó para estudiar en el Instituto Curie en París. Tanto el futuro Nobel, como el físico Enrique Gaviola siguieron con atención su carrera que abandonó en pleno florecimiento, para disgusto de sus ilustres profesores. Sabato decidió torcer su destino y se arriesgó a quedar sin trabajo, fiel a la vocación que lo impulsaba a la literatura y que percibió en la amistad de artistas surrealistas en el París de entreguerras. Esa ruptura con las ciencias duras en favor del humanismo, fue precedida por otra, de carácter político: cortó su vínculo juvenil con el Partido Comunista, cuando advirtió que Vittorio Codovilla y otros jerarcas, pretendían quitarle la libertad de pensar en beneficio de la ortodoxia, o de sus intereses personales…

Ernesto Sábato en la biblioteca de su casa de Santos Lugares. Foto: Clarín.
historiadora y profesora de la Diplomatura en Cultura Argentina
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