“Pampero, la historia del globo que navegó entre penas y glorias”, por DANIEL BALMACEDA
Desde la actual cancha de polo de Palermo, partió hace 110 años para cruzar el Río de la Plata; luego de aquel viaje, se creó el primer club de aeronautas en el país.
La Nación – Aarón Martín Félix Anchorena había sido enviado por sus padres a estudiar a Europa. En París se entusiasmó con los globos aerostáticos y se compró uno al que bautizó Pampero. Lo usó siete veces y lo importó a la Argentina.
En nuestro país, el primer vuelo del Pampero fue una hazaña: el 25 de diciembre de 1907, en un espectáculo a beneficio, Anchorena y Jorge Newbery partieron del terreno del actual campo de polo de Palermo, y volaron por encima del Río de la Plata, hasta la Barra de San Juan, a corta distancia de Colonia.
El 13 de enero de 1908, Anchorena donó el Pampero y dio origen al Aéreo Club Argentino, que lo tuvo como primer socio. El globo fundacional fue utilizado en varias oportunidades. La última vez fue el sábado 17 de octubre de 1908. Su piloto fue el hermano menor de Jorge Newbery, Eduardo, cuarto socio del Aéreo Club, después de Aarón Anchorena, Jorge Newbery y Arturo Lugones.
Aquel sábado, Eduardo y Tomás Owen ascenderían en el aerostato Pampero. Sería el primer vuelo nocturno de nuestra historia. La quinta Los Ombúes, propiedad del financista Ernesto Tornquist –quien había muerto pocas semanas atrás–, era el mejor lugar para ascender debido a que en el terreno contiguo había un gasómetro, necesario para inflar el “esférico”, como solían llamarlo. Estaba ubicada en Luis María Campos y Olleros a pocas cuadras de la barrancas de Belgrano.
A pesar de que los tripulantes habían conversado esa mañana por teléfono, el escocés Owen no aparecía. Y Eduardo no tenía paciencia. Anunció que partiría él solo, pero su hermano Jorge se lo prohibió. En esta discusión se hallaban mientras se cargaba el canasto con provisiones –que alcanzaban para dos días–, cuando el sargento Eduardo Romero, encargado de proporcionar a los aeronautas diez palomas mensajeras, intercedió para decir que a él le gustaría hacer el viaje. Con la aprobación de los hermanos Newbery, Romero saltó dentro del canasto de mimbre y se quedó con el lugar que correspondía a Owen.
Romero y Newbery ascendieron a las cinco y diez. Se mantuvieron a corta distancia de la tierra, hasta que enfilaron hacia el noroeste. Pasaron por la localidad de San Martín y luego por San Miguel a eso de las seis. Luego se perdieron en el cielo. Nunca más se los vio…

Jorge Newbery, con galera, asistiendo a su hermano Eduardo y al sargento Romero, momentos antes de que partieran, el 17 de octubre de 1908.
historiador y profesor de la Diplomatura en Cultura Argentina
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