A LOS 87 AÑOS, PEDRO LUIS BARCIA FUE DISTINGUIDO CON LA ORDEN CABALLERO GRANADERO DE LOS ANDES
Desde el ICC – Instituto de Cultura, felicitamos doctor en letras, lingüista, investigador y docente universitario Pedro Luis Barcia, fundador y exdirector y profesor de nuestra Diplomatura en Cultura Argentina, quien, en reconocimiento a su trayectoria y su obra, recibió la Orden Ecuestre Militar Caballero Granadero de los Andes en una ceremonia el 14 de agosto de 2026.
“Por su significativo aporte al conocimiento del Libertador”, y en especial por su obra Ideario de San Martín, dice el comunidado. “Abuelo ¿vas a entrar a caballo?”, fue la pregunta de uno de sus nietos, según contó el distinguido lingüista, haciendo gala de su conocido sentido del humor.

Claudia Peiró, en Infobae – Otro merecidísimo homenaje al prolífico ensayista, al intelectual “que enseña a conocer y querer a la Patria”, ha sido esta distinción entregada en el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín” a Pedro Luis Barcia, en el mes sanmartiniano.
La Orden Ecuestre Militar “Caballeros Granaderos de los Andes” fue creada hace “más de medio siglo, con el fin de enaltecer la gloriosa historia del regimiento -a través del recuerdo de su creador y de los hombres y acciones que forman su brillante historial- como asimismo para promover el acercamiento espiritual entre el personal militar y civil a través de la común exaltación de los valores morales que constituyeron el fundamento de la Campaña Libertadora”, se lee en la carta enviada por el jefe del Regimiento de Granaderos, coronel Cristian Castellanos, al doctor Barcia para comunicarle la distinción.
“El Consejo Supremo de la Orden ha decidido en forma unánime que, por su significativo aporte al conocimiento del Libertador, sea incorporado a la Orden Ecuestre Militar y le sea otorgada la correspondiente condecoración que lo acredita como Caballero Granadero de los Andes”, concluye la carta.
Profesor y doctor en Letras por la Universidad Nacional de La Plata, lingüista, lexicógrafo e investigador principal del CONICET, Barcia también fue presidente de la Academia Argentina de Letras (2001-2013) y de la Academia Nacional de Educación (2012-2016), y sigue siendo miembro de ambas instituciones.
[…] En su discurso de aceptación, “Pedro el Grande”, como lo llaman algunos colegas, reseñó su aporte al conocimiento del Libertador, recordando previamente que su padre le había dicho, “en ocasión de recibir un premio en la escuela secundaria”, que no debía decir que era “inmerecido”. “Tajantemente, mi padre me amonestó: ‘Usted no es quién para desacreditar a personas de criterio’”, contó, y así podemos entender de dónde le viene a Barcia su fino sentido del humor.
Obligado entonces por el mandato de su padre “a dar algún fundamento” para el honor recibido, señaló que dedicó cuatro libros a San Martín, intentando hacer “aportes originales”.
El primero, en 2012, titulado Los caminos de la lectura. Las bibliotecas del Libertador”, fue una reconstrucción del destino de los libros que San Martín trajo de España y que lo acompañaron durante todo su periplo sudamericao.
“Destaco un hecho singular: San Martín es el único militar en el mundo que llevó en sus desplazamientos su biblioteca consigo. La trajo de España a Buenos Aires, cruzando el Atlántico. La llevó a Mendoza, transitando la Pampa. Traspuso con ella la cordillera de los Andes; la embarcó por el Pacífico para llegar a Lima, donde fundó la Biblioteca Nacional”, describió Barcia.
El segundo trabajo completa el derrotero de la biblioteca del Libertador, ya que una parte de ella regresó al país: San Martín y la donación de libros a Mendoza, del año 2016.
“El sostenido trajinar de San Martín con sus libros —dijo Barcia— se allana a la luz de esta frase suya: ‘Las bibliotecas, destinadas a la educación universal, son más poderosas que nuestros ejércitos para sostener la independencia’. Advirtamos que dice ‘para sostener la independencia, después que las armas la hayan logrado’”.
Otro de sus aportes sanmartinianos fue Historia y literatura. San Martín en el teatro argentino (2000), un estudio hasta entonces no hecho de las obras dedicadas a la gesta del general.
Por último, en 2015, el ya mencionado Ideario de San Martín, dentro de la colección Idearios argentinos”, que él dirigió y que, señaló, pudo editar “gracias al siempre generoso apoyo de Ezequiel Eskenazi Storey”, a quien llamó “atlante” de sus colecciones, “al sostenerlas con fe, entusiasmo y presupuesto”.
“En el Ideario de San Martín —siguió diciendo— me ocupo de aspectos que no habían sido abordados hasta entonces, como el habla del Libertador, sus peculiaridades, su uso de refranes, incluso aspectos de su oralidad”. El libro también contiene “una amplísima antología de sus escritos, que clasifico por géneros, y, al tiempo, recoge el mayor caudal de tradiciones sanmartinianas”.
Pero hubo más. “La segunda forma de aporte es que fui publicando en tres tomos las poesías destinadas al héroe y a su empresa compuestas durante el período independentista”. Estos títulos son: La Lira Argentina, de 1825; Colección de poesías patrióticas, de 1826, y Poesías desconocidas de la independencia argentina (2018).
“Con orgullo digo que este aporte nos colocó a la cabeza de la poesía independentista coetánea de Hispanoamérica”, señaló. Respecto a estos últimos trabajos, agregó: “Alejandro Magno decía con melancolía: ‘Aquiles tuvo su Homero, pero yo no he tenido un poeta que cante mis acciones’. La poesía hispanoamericana ha sido un reconocimiento que acompañó a San Martín en todas sus acciones. Ha tenido sus muchos homeros, en Argentina y en América, cantándole al Libertador”.
Como es incansable, Barcia ya está preparando un próximo aporte sanmartiniano: “En estos días trabajo ordenando material para cubrir el género literario que faltaba: San Martín en la narrativa. Espero que la Providencia me dé años para cerrar este trabajo”.