Adelante con los faroles


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“Adelante con los faroles”

Por Liliana Massocco*

Es una expresión coloquial que manifiesta el firme propósito de una persona de iniciar, continuar o perseverar a toda costa en lo ya comenzado, a pesar de los obstáculos que puedan presentársele. Se usa también como expresión de coraje y valor, para infundir ánimo o estimular a alguien que intenta hacer o proseguir algo, sobre todo cuando se trata de un proyecto muy difícil, arriesgado, que exige mucha reflexión o que parece imposible de llevar a cabo; ante un esbozo de desfallecimiento o abandono. Ejemplo: “Te gusta tanto esa casa y tenés el dinero para comprala… ¡adelante con los faroles!”

También podemos mencionar como anécdota una carta de Neruda al poeta Roberto Flores Álvarez, a quien le había pedido que averiguara si en la casa de un vecino, en Coquimbo, estaba el timón de un navío de guerra inglés, que había participado en la batalla de Trafalgar, al mando del almirante Nelson, contra las flotas de España y Francia. Su amigo le confirma que, efectivamente, está allí y que su dueño está dispuesto a venderlo. Desde París, Neruda le responde:

“Querido Roberto, ¡adelante con los faroles! Siempre quise tener algo de ese barco, cuya existencia conocí muy vagamente. Pero te ruego decirme lo principal: ¿cuánto? Y rebajar lo más posible porque esta monstruosa embajada se traga todo lo que entra y este es el país más caro del mundo…” (Carta inédita manuscrita. Original en el Archivo del Escritor, en la Biblioteca Nacional.)

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Se supone que la expresión original, completa, era “¡Adelante con los faroles, que atrás vienen los cargadores!”

Según varios estudiosos, la frase está relacionada con las antiguas procesiones españolas, en las que iban adelante los encargados de iluminar con faroles, antorchas o cirios y luego los cargadores o costaleros, que eran quienes llevaban la imagen de la Virgen o el Santo que se veneraba.

Hay distintas versiones acerca del uso de esta expresión en esas procesiones:

  • para algunos era la forma de iniciar dicha procesión;
  • para otros, dado que quienes iluminaban la marcha avanzaban buscando los caminos más seguros, era como un estímulo para que no cejaran en su esfuerzo y avanzaran confiados;
  • hay quien ve en ella una alusión a alguna peregrinación que encontró obstáculos en su trayecto y una vez solucionados empleó esa forma para proseguir la marcha, o dejar de lado cualquier pendencia o distracción que pudiera apartar a los cofrades del objetivo o el itinerario.
  • hay un paso de Semana Santa muy famoso y antiguo: la Virgen de los faroles. Normalmente cuando parece que va a llover está preparada pero pendiente de si sale o no; es el mayordomo de la procesión quien lo decide y se la juegan. (Pilar Ribas Maura)

Es probable que su origen sea el mismo que el del dicho español “¡Acabar como el rosario de la aurora!” (Variante andaluza: “Acabar como el rosario de Espera”, en alusión a lo sucedido en ese pueblo gaditano), es decir, desembocar algo en un resultado violento o en una agresión. El “rosario de la aurora” es una antigua tradición de las cofradías religiosas, especialmente andaluzas en el siglo XVIII, que consistía en reunirse antes de la salida del sol para rezar esa oración. También hay distintas versiones sobre su mal recuerdo:

  • algunos dicen que a esas horas se producían enfrentamientos con borrachos pendencieros o con vecinos que dormían y eran molestados x los rezos y los cantos;
  • otros relatan el hecho de dos cofradías que sacaron sus imágenes para el rezo y, al coincidir en una calle estrecha, se inició la discusión sobre cuál debía pasar primero; todo terminó “a farolazos”, por eso se dice que los observadores animaban diciendo: “¡Adelante con los faroles!”

Lo cierto es que estos “rosarios de la aurora” debían provocar situaciones conflictivas, ya que en distintos lugares de España se intentó prohibirlos.

*Directora del Boletín Digital.