“Masivo y monumental: cuando el Bellas Artes se llenó de pochoclos por Julio Le Parc y sus amigos”, por MARÍA JOSÉ HERRERA


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“Masivo y monumental: cuando el Bellas Artes se llenó de pochoclos por Julio Le Parc y sus amigos”, por MARÍA JOSÉ HERRERA Compartí

María José Herrera, curadora de la muestra “Real/Virtual” en el MNBA, recuerda el éxito de visitantes que cosechó el cinetismo hace más de seis décadas en el mayor museo del país.

Página 12 Julio Le Parc fue indiscutiblemente uno de los más importantes artistas fundadores del arte óptico-cinético. Su geometría de movimiento real o virtual nació en Buenos Aires, se trasladó a Francia a fines de los años 50 y, desde allí al mundo que lo consagró y disfrutó. Junto a una gran pericia técnica, Le Parc desarrolló un pensamiento acerca de lo que el arte debía ser.

Miembro fundador del GRAV, Grupo de Investigación en Arte Visual, en 1963 junto al grupo escribía el manifiesto “Basta de Mistificaciones”. Contra la teoría romántica del artista genio creador, lo proponían como un agente social. Un mediador para la participación activa en una experiencia estética que expandía los sentidos, la percepción. Con la creación de los múltiples (obras seriadas de precios accesibles) y el desafío de llevar el arte a la calle, dislocando la rutina de la vida cotidiana, Le Parc y el Grav dotaron al arte cinético de un sentido político que sigue resonando en el presente.

Aún viviendo en París, su relación con la Argentina fue permanente. Pudimos ver ese intercambio en la muestra Real/Virtual. Arte cinético argentino en los años 60, que curé en 2012 en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). En ella, Le Parc se evidenciaba como un referente, y un impulso a sus contemporáneos para seguir investigando en la dirección trazada por el cinetismo. Premiado en Venecia, celebrado en su país, Le Parc era la evidencia de que cierta geometría se desligaba del formalismo para mezclarse con la vida; para romper las barreras de los lenguajes artísticos y, a la vez, generar públicos activos.

El arte cinético, de su mano fue un éxito de visitantes tal que forma parte de la historia del MNBA. Cuando en 1964 se presentó en el museo la exposición del GRAV, La inestabilidad, no solo los habitués, la clase media y alta ilustrada, los artistas y especialistas, se hicieron presentes en las salas. El director de entonces, el arquitecto Samuel Oliver contó, entre sorprendido y gratificado que, por la exposición, los fines de semana el piso del museo quedaba cubierto de palomitas de maíz

 

Imagen que ilustró la tapa del catálogo de una muestra del MNBA en homenaje a Le Parc en 2019.

Crédito: Gentileza Atelier Le Parc

 

MARÍA JOSÉ HERRERA,

curadora de arte y profesora de la Diplomatura en Cultura Argentina

 

 

 


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