“DE SAN ISIDRO A CIBELES: MI EXPERIENCIA EN LA HISTÓRICA VISITA DEL PAPA EN ESPAÑA”, POR MARIANA DEL CASTILLO
Por Mariana C. del Castillo de Niethardt
Coordinadora de las Visitas Culturales del ICC – Instituto de Cultura
DE SAN ISIDRO A CIBELES:
MI EXPERIENCIA EN LA HISTÓRICA VISITA
DEL PAPA EN ESPAÑA

El papa León XIV, acompañado de los reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía ascienden por la Escalera de Embajadores del Palacio Real, donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida al Sumo Pontífice que inició en la capital un viaje de seis días a España. Foto: EFE/Daniel González.
Fuente: Clarín.
El 6 de junio (de 2026) volamos a Madrid con mi marido para visitar a nuestros hijos y nietos. Confieso que la fecha no era la más apropiada debido a compromisos laborales de ambos, pero, como la vida siempre nos regala sorpresas y cosas lindas, nuestro viaje coincidió con la visita del Santo Padre León XIV a varias ciudades de España: Madrid, Barcelona e Islas Canarias.
Llegada a Madrid y reencuentro familiar
Aterrizamos el domingo en un vuelo muy temprano, justo cuando comenzaba a amanecer. Hacía calor, mucho calor, pero era soportable gracias al clima seco.
En el aeropuerto nos esperaba uno de nuestros hijos para darnos la bienvenida y llevarnos a su casa. Fue muy generoso de su parte, especialmente porque llevaba encima muy pocas horas de descanso.
Luego nos dirigimos a la casa de nuestra hija mayor. La idea era partir con ellos —su marido y sus dos hijos— hacia la Plaza de Cibeles, donde el Santo Padre celebraría la misa de la solemnidad del “Corpus Christi”.
El fervor en la Plaza de Cibeles
Allí nos esperaba un sol abrasador, una multitud de gente y un clima celestial. A la salida del metro, y luego ya en la calle, los voluntarios entregaban sombreros, abanicos y agua fresca para protegernos de las altas temperaturas. Destaco la perfecta organización del encuentro.
Todos queríamos verlo y escuchar sus palabras; no obstante, cada uno respetaba el lugar asignado. A nosotros nos tocó compartir el espacio con los feligreses del Santuario de Schoenstatt. Me hizo muy feliz, ya que algunos años atrás me consagré a la Virgen en el Santuario de Beccar, en el Partido de San Isidro.
Un mensaje de fe para el futuro
Según los periódicos y las redes sociales, se calculaba una multitud de asistentes, lo que luego marcó uno de los hitos religiosos más importantes en España en los últimos años.
Con la presencia de la Familia Real española y de más de 150 cardenales y obispos en la homilía, el Papa pidió que la religiosidad histórica de España no sea un “museo del pasado”, sino una “escuela de fe”, exhortando a los fieles a redescubrir la fe viva y a comprometerse con la construcción del bien común.
Un encuentro histórico y multitudinario
La última vez que un Papa había visitado España fue en 2011, cuando Benedicto XVI presidió la “Jornada Mundial de la Juventud”. En esa oportunidad, la ceremonia de apertura reunió a 800.000 personas. Este año, según las cifras oficiales, se habían congregado más de 1.600.000 personas para la misa y la procesión.
“Ya no es posible afirmar que este país ha perdido la fe, hoy España ha vuelto a arrodillarse ante los pies de Jesús”, palabras del Santo Padre que publicaban las redes.
Rumbo a Barcelona
Regresamos llenos de alegría, y un rico almuerzo nos esperaba en la casa de mi hijo.
Lunes, –mañana de descanso–, para por la tarde buscar a mi otra nieta en el colegio y verlo al Papa pasar en su recorrido desde la Catedral de la Almudena hasta el estadio Santiago Bernabeu, recinto oficial del Real Madrid.
Ante más de 70.000 personas dijo que: la Iglesia de Madrid marcó un gran gol en ese estadio.
El martes bien temprano, en el tren de alta velocidad, viajaba a Barcelona a visitar al resto de la familia.
Al llegar a la estación de Sants, una multitud circulaba subiendo y bajando de las escaleras mecánicas; el Papa León XIV ya estaba en la región de Cataluña.
Mi hija, que intentaba encontrarse conmigo, me pidió que la esperase, ya que el papamóvil pasaría por el Barrio Gótico y quería saludarlo. Obviamente, la espera fue con gusto.
Oraciones por la paz en Montjuïc
Esa misma tarde, con ella y mis tres nietos nos dirigimos a Montjuïc, al Estadio Olímpico Lluís Companys, donde el Pontífice presidió una vigilia de oración multitudinaria ante unas 40.000 personas. Saludó a los fieles desde el papamóvil y bendijo varios vehículos humanitarios que partirían a Ucrania. Fue un momento muy emocionante, especialmente por la guerra vigente.
Música, fe y el homenaje a “La Moreneta”
Una gran ovación lo esperaba con la canción “Alza la mirada”, con letra y música compuesta por un grupo de más de diez autores de música católica contemporánea. La dirección artística y musical de esta canción estuvo a cargo del productor Pablo Cebrián, y contó con la destacada autoría y participación del sacerdote y compositor Toño Casado (José Antonio Casado Garcinuño, salmantino, sacerdote, músico, compositor y escritor español). También músicos de la talla de Sergio Dalma, Siloé y Álvaro Soler lo homenajearon con sus canciones.
“Sin pausa pero sin prisa”, y con esa sonrisa siempre dibujada en sus labios que transmite alegría y serenidad, lo recibía en el altar la imagen de la “Virgen de Montserrat” —conocida popularmente como La Moreneta—, patrona de Cataluña y una de las advocaciones marianas más famosas de España. Casualidad, el Papa León XIII le había dado su patronazgo en el pasado.
Tradición catalana y recuerdos imborrables
Los Castellers de Vilafranca protagonizaron un impresionante recibimiento: la colla (torres humanas) levantó un “3 de 8” que culminó con una niña de ocho años coronando la torre. Instrumentos musicales como la gralla (instrumento de viento) y el timbal o tambor acompañaban la melodía principal conocida como el “Toc de castells”, marcando el ritmo al que ascienden o descienden los castellers.
Testimonios, entregas de rosarios, bendiciones y muestras de afecto al alzar a los bebés formaron parte de este encuentro multitudinario. Mis tres nietos pequeños, disfrutando de semejante fiesta, saludaban al Santo Padre con un pañuelo amarillo. Creo que, a pesar de sus cortas edades, nunca lo olvidarán.
Descenso de Montjuïc y la expectativa del gran día
Luego de participar varias horas, regresamos. Sin necesidad de otra cosa que compartir la tarde con Él, nos dirigimos a la casa bajando de la montaña en el funicular.
Al próximo día nos esperaba el gran encuentro en la Sagrada Familia, obra maestra de Antoni Gaudí (1852-1926) la cual nunca dejará de sorprendernos. Entre luz, historia y detalles infinitos, cada rincón cuenta una historia única. Un ícono de Barcelona que sigue creciendo, al igual que las ganas de volver
Allí, desde temprano y con la ilusión de poder asistir a este acto histórico-religioso, nos trasladamos en transporte público hacia la zona más cercana a la basílica menor que el cordón de seguridad nos permitía.
Un hito histórico: La inauguración de la Torre de Jesucristo
En la inauguración de la Torre de Jesucristo, el Papa celebró una misa solemne y bendijo la cruz ubicada en la cúspide de la estructura. La ceremonia, presidida también por los Reyes de España, marcó un hito histórico al alcanzar la edificación los 172,5 metros de altura. El acto culminó con un deslumbrante espectáculo de luces y drones que proyectó la figura del arquitecto Antoni Gaudí girando su cabeza para admirar semejante belleza.
Durante su mensaje, el Pontífice enfatizó: “No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”.
La cruz de Gaudí: Faro de luz y esperanza
La cruz de Cristo, que convirtió a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo, está revestida de vidrio y de 15.000 piezas de cerámica blanca esmaltada. Este material fue concebido para brillar durante el día con la luz solar y, por la noche, mediante haces de luz proyectados desde las demás torres, tal como lo deseaba Gaudí. Los brazos de la cruz tienen ventanales por los que entra la luz y desde los cuales se podrá contemplar la ciudad en su totalidad a partir del año 2028, fecha prevista para la finalización de los trabajos interiores.
“Al admirar la torre de Jesucristo, alzamos la mirada hacia Él, hacia Aquel que sólo nos revela la verdad de Dios y la verdad de nosotros mismos. Mirando a Cristo podemos ver el mundo con ojos renovados: la torre de la cruz se convierte entonces en estandarte de caridad, porque Dios nos ama así, transformando un instrumento de muerte en signo de esperanza”, proclamó León, mitad en español y mitad en catalán. “En la cruz de Jesús nuestra fe alcanza su culmen, como profesa la inscripción que se encuentra en la base de la aguja: ‘Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus’”.
Esta cruz brilla de día reflejando la luz del sol, y resplandece de noche iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo para quienes buscan la felicidad.
Emociones profundas y el homenaje al maestro Gaudí
Un momento que nos llenó de emoción y admiración ocurrió cuando, en presencia de Su Santidad y de los Reyes, una niña invidente de 13 años llamada “Valentina Sánchez” explicó cómo percibía la Torre de Jesucristo a través de una maqueta táctil.
El legado del “Arquitecto de Dios” y la bendición del viaje
Ya finalizando el acto, el Papa se dirigió a rezar a la cripta y tumba del genial artista. Cabe recordar que un 7 de junio de 1926, hace 100 años, Gaudí fue atropellado por un tranvía. Al no ser identificado debido a su aspecto humilde y sencillo, fue llevado a un hospital dedicado a los pobres, donde falleció tres días después.
“Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros”, subrayó León.
El Papa recordó también que, en el año 2010, Benedicto XVI consagró y elevó la Sagrada Familia a la categoría de “Basílica Menor” —distinción que reconoce su relevancia histórica, su valor arquitectónico y su trascendencia litúrgica y espiritual—, “recordando que es signo visible del Dios invisible, por cuya gloria se alzan sus torres”.
Sin dudas, el “Arquitecto de Dios”, ya en proceso de beatificación, está descansando y sanando heridas en el mejor hospital, donde gozará de la visita de Jesús, José, María y todos los Santos del Cielo.
Infinitas gracias al Cielo por tantas bendiciones recibidas.
Si querés recibir el Boletín Digital del Instituto de Cultura
en tu correo electrónico, completá el siguiente formulario:
