“Tirar margaritas a los chanchos”


Compartí

“Tirar margaritas a los chanchos” Compartí

* Por Liliana Massocco

El origen de la frase “tirar margaritas a los chanchos” surge del texto bíblico, incluido en el Sermón de la Montaña, en el que Jesús recomienda:

“6. No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.” (Libro del Pueblo de Dios, Mateo, 7)

Pero, ¿son perlas o margaritas?

Tal como observamos en el Diccionario de la Real Academia Española, una acepción del término “margarita” (del lat. margarīta ‘perla’, y este del gr. μαργαρίτης margarítēs), dice:

  1. f.Perla de los moluscos.

Jesús recomienda no arrojar perlas a los cerdos porque estos animales, que se alimentan de desperdicios, no sabrían apreciar su delicadeza y, luego de olerlas, solo las pisotearían en el barro de su chiquero.

En la traducción del Evangelio -en latín: “…margaritas… ante porcos…”-  se eligió la palabra “perla” (más lógico, porque las perlas son más valiosas que las flores) y para el dicho habitual se optó por “margarita”. El mensaje es idéntico: no desperdiciar algo valioso o exquisito en quien no sabe apreciarlo o no lo merece; apoyar una causa perdida o hacer un esfuerzo inútil.

Para agregar un dato interesante, que confirma la misma raíz para las dos palabras, recordemos que la venezolana Isla Margarita es llamada “la Perla del Caribe”, debido a los riquísimos ostrales que allí encontraron los conquistadores.

Tal vez valga comparar este dicho con aquel otro, menos utilizado entre nosotros: “no se hizo la miel para el hocico del asno”, con el cual se quiere expresar el destinatario inapropiado para algo valioso.