“Desafíos de la IA: por qué debemos ser mejores”, por MARIANO TURZI
La calidad ética, política y cultural de nuestras sociedades se convierte en variable estratégica. La humanidad sobrevivió a sus propias creaciones más destructivas.
Clarín – El 10 de enero de 2026, en Nueva Delhi, durante el India AI Summit 2026, ante cámaras y delegaciones oficiales, Sam Altman (OpenAI) y Dario Amodei (Anthropic), dos de los arquitectos de la inteligencia artificial más avanzada del planeta, evitaron darse la mano. Lideran máquinas que aprenden como adultos, procesan como supercomputadoras y proyectan el futuro… pero, frente al mundo, se comportaron como niños.
La escena es tan simbólica como inquietante. Prometen transformar la economía global, redefinir la guerra y alterar el sentido mismo del trabajo humano, pero no pueden resolver un gesto básico de civilidad. Desarrollamos inteligencias capaces de procesar millones de datos por segundo mientras exhibimos incapacidades muy humanas para gestionar rivalidades, ego y poder.
Cada gran salto tecnológico reflejó lo que éramos en ese momento. La ametralladora no inventó la violencia política: la aceleró. Nos permitió matar más rápido, más lejos y con mayor eficiencia, sin obligarnos a preguntarnos demasiado por qué la guerra seguía siendo un instrumento aceptable de la política. El ferrocarril, el automóvil y la aviación surgieron del deseo de movilidad eficiente más que sustentable. El entretenimiento digital global prioriza la instantaneidad y masividad más profundidad o calidad.
Las tecnologías amplifican lo que somos. No nos corrigen; nos potencian. La IA se está desarrollando con las mismas limitaciones humanas que moldearon innovaciones anteriores: competencia, ambición, poder, rentabilidad, prestigio. No nace en un vacío moral. Nace de nosotros.
Pero a diferencia de la ametralladora o del motor, la IA aprende, optimiza, adapta y hasta decide. No cuestiona nuestros fines; los ejecuta con una eficiencia que puede escapar a nuestra comprensión. La carrera actual por desarrollar modelos más potentes no está impulsada por una deliberación filosófica global, sino por la lógica de la competencia. Empresas y Estados saben que quien logre ventaja primero podrá definir estándares, mercados y reglas. La escena de Altman y Amodei refleja que incluso en la frontera del conocimiento, seguimos siendo profundamente humanos: envidia, desconfianza, competencia, poder…

India AI Summit 2026, en Nueva Delhi. Foto: Ruhani Kaur/Bloomberg.
MARIANO TURZI,
docente en Relaciones Internacionales y profesor de la Diplomatura en Cultura Argentina
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