“Vívida crónica a cuatro manos de la elección papal”, por ROBERTO BOSCA


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En El último Cónclave, Elisabetta Piqué y Gerard 0’Connell ofrecen un relato cercano y revelador de la Santa Sede

La Nación – Primero fue ejecutar música en el piano a cuatro manos, una expresión que se convirtió en metáfora. Ahora se puso de moda que, al finalizar un programa de radio o televisión, su conductor dialoga con el del programa que le sigue en una instancia “a cuatro manos”.

Otra modalidad actual, también a cuatro manos, pero esta vez eclesiástica, parece ser la de los últimos papas. El primer documento que escribe un pontífice y que suele ser considerado la carta programática de su pastoral, según este estilo consiste en un texto inconcluso del anterior que el nuevo completa y hace suyo. Resulta complejo diferenciar cuál es la parte de cada uno. Si bien formalmente pertenece al último, en la realidad es de los dos.

Ejemplos recientes: Lumen Fidei, la primera encíclica del papa Francisco, fue elaborada a cuatro manos con Benedicto XVI, el pontífice que le antecedió. Dilexi Te, la primera exhortación apostólica de León XIV, también fue escrita a cuatro manos, entre éste y Francisco. No fue la actitud de Pío XII, quien discontinuó la redacción de una encíclica que su antecesor Pío XI no llegó a publicar, consistente en una condena del antisemitismo.

Esta escritura conjunta, más allá de que por motivos obvios solo la rubrica el papa que llega, en cierto modo transmite un mensaje: sugiere una continuidad de los pontificados, aunque hasta cierto punto limitada, porque cada uno es cada uno y Francisco fue un papa muy distinto a Benedicto. Pero, al mismo tiempo, constituye un signo de unidad.

Algunos vaticanistas sugieren, con cierta lógica, pero también con una visión un tanto superficial, que a un papa reformista suele sucederlo otro conservador y viceversa. Sin embargo, esta teoría, igual que la de que el que entra papa al cónclave sale cardenal (en la última elección sería el caso de Parolin) no pasa de ser una hipótesis imaginaria. De otra parte, en la transición entre Francisco y León hubo una cierta convicción de que no se podía volver atrás. Estas y otras contingencias son la sustancia de la que está escrito El último cónclave, reciente libro de Elisabetta Piqué y Gerard O’Connell…

 

El papa León XIV saluda a los fieles en la Plaza de San Pedro luego del Te Deum.

Crédito: Vatican Media.

 

ROBERTO BOSCA,

profesor de la Diplomatura en Cultura Argentina y director académico del Instituto de Cultura

 

 

 


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